Ya han pasado casi 15 años desde que un 27 de noviembre de 2004 sonara el 941 49 06 06 y una voluntaria respondiera a esa primera llamada. Así nacía el Teléfono de la Esperanza en La Rioja. Su gestación comenzaba varios años antes, cuando un grupo de personas, en Logroño, comenzaron a reunirse con un mismo fin: formarse y prepararse para poder ofrecer ayuda a otras personas que pudieran estar viviendo situaciones de crisis en sus vidas.


Así, desde el momento de su nacimiento y durante estos casi 15 años, el Teléfono de la Esperanza de La Rioja ha estado al servicio de todas las personas que han necesitado que alguien las escuche, que están viviendo situaciones de conflicto personal o interpersonal que les hace sufrir, que se sienten desorientados o sobrecargados o sin esperanza, ayudando a que puedan abordar estas situaciones de crisis de una manera urgente, anónima, gratuita y especializada a través de la escucha por teléfono, de entrevistas con profesionales o de espacios de trabajo grupal para crisis específicas. El Teléfono de la Esperanza también se ha puesto al servicio de las personas que, sin encontrarse viviendo ninguna situación de crisis, quieren conocerse más y desarrollar más recursos para seguir creciendo, cuidando su salud emocional y la de los que le rodean, en un ejercicio de prevención responsable y solidaria a través de talleres, cursos, conferencias y jornadas y actividades de sensibilización. Y el Teléfono de la Esperanza se ha mantenido al servicio de las personas que quieren desarrollar sus cualidades para la ayuda, en éste o en cualquier otro contexto social, a través de cursos y programas de formación de voluntariado, ayudando a tejer redes sociales de apoyo y crecimiento social, solidarias y críticas.


Desde el inicio nos hemos guiado por los principios de respeto a la persona, confidencialidad, anonimato, gratuidad de los servicios, solidaridad, altruismo, equidad, compromiso y transformación social. Y lo hacemos las 24 horas del día, todos los días del año, con el convencimiento de que lo que hacemos tiene sentido, porque escuchar de manera profunda y respetuosa facilita el crecimiento y la salud emocional de las personas, facilita el desarrollo de relaciones interpersonales positivas, facilita las ganas de vivir y de hacerlo con sentido.


Quince años después esto ha sido y sigue siendo posible gracias a un equipo de personas, todas voluntarias, comprometidas, responsables, respetuosas y solidarias, que estamos detrás de cada llamada, de cada persona o familia que acude personalmente, de cada actividad que se ofrece, dando nuestro tiempo, nuestra energía, nuestras capacidades y nuestro corazón, eligiendo escuchar cada día a otras muchas personas que necesitan ser escuchadas y sentirse comprendidas o que quieren seguir creciendo personalmente.


Llevamos 15 años en este camino y, si importante es lo conseguido hasta ahora, más lo son aún los retos que plantea el futuro. En el Teléfono de la Esperanza seguiremos comprometidos con las personas que nos necesiten y con todas aquellas que quieran seguir transformando el mundo.
Seguiremos siendo TRASMISORES DE ESPERANZA.

Magdalena Pérez Trenado
Presidenta del Teléfono de la Esperanza de La Rioja.

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