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I CONCURSO ARTISTICO: FRENTE AL AISLAMIENTO “COMPARTE VIDA”. FALLO DEL JURADO.

ENTREGA DE PREMIOS

 

DIBUJO

Categoria: INFANTIL

DI002

PRIMER PREMIO: "Videollamada", de Leo Blanco Rodrigo .

 

DI001

ACCÉSIT: "Mamá y yo", de Astrid Lázaro Elías.

 

Categoria: JUVENIL

 DJ001

PRIMER PREMIO: "Desafiando al oleaje", de Mario Manso García.

 

Categoria: ADULTO

 DA005

PRIMER PREMIO: "Recuerdos I", de Lucia Puras.

 

DA014

ACCÉSIT: "MOMENTOS", de Raúl Lázaro Alonso.

 

FOTOGRAFÍA

Categoria: INFANTIL

 FI005

PRIMER PREMIO: "Compartiendo risas en la ventana", de Yushan Adán San Martín.

 

Categoria: ADULTO

FA009

PRIMER PREMIO: "DE BALCÓN A BALCÓN", de Ángela Santolaya Ruiz.

 

FA014

ACCÉSIT: "INTACTO", de Andrea Aragón Corres.

 

RELATOS

Categoria INFANTIL

PRIMER PREMIO: "Que sea especial depende de ti", de Rocio Anadón.

ACCESIT: "Una mirada diferente", de Mencía Díaz de Cerio Ruiz de Lobera.

Categoria JUVENIL

PRIMER PREMIO: "Globos de colores", de Fabiola Díaz de Cerio Ruiz de Lobera.

ACCESIT: Desierto.

MENCIÓN ESPECIAL: "El banco bajo los álamos", de Fabiola Díaz de Cerio Ruiz de Lobera.

Categoria: ADULTO

PRIMER PREMIO: "Por la mirilla", de Ica Moraza.

ACCESIT: "Un hombre con suerte", de Amadeo Marín Vallejo.

MENCIÓN ESPECIAL: "Compartiendo feliz vida", de Pilar Uruñuela Aransay.

MENCIÓN ESPECIAL: "La radio", de Monica Giacomozzi.

MENCIÓN ESPECIAL: "La silla de ruedas y el puchero" de Abel Ceniceros Blanco.

MENCIÓN ESPECIAL: "Carmina", de María Regina García García.

MENCIÓN ESPECIAL: "El abrazo en el que nos quedamos", de María San Marín Marques.

MENCIÓN ESPECIAL: "Conversación entre un padre y un hijo", de Alejandro Alonso Álvarez.

MENCIÓN ESPECIAL: "Marineros", de Mario Mariño Luezas.

MENCIÓN ESPECIAL: "La música de nuestro silencio", de Alberto Lázaro Alonso.

MENCIÓN ESPECIAL: "Mirando con las gafas del COVID", de Marcos García Díez.

 

 

 

 

Escucha2020

Colaboran en este concurso:

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Que no te pare el miedo #YoMeCuido

ROSAWebEl Teléfono de la Esperanza, ha reforzado su presencia durante esta crisis sanitaria. Desde el 13 de marzo hasta el 11 de mayo se han recibido, a través de sus 31 líneas de teléfono, 26.395 llamadas, lo que ha supuesto un incremento del 30 % de las llamadas comparado con el mismo período en 2019. El Servicio de apoyo y asesoramiento psicológico, prestado por profesionales sanitarios, puesto en marcha tras la declaración del estado de alarma a través de la web www.compartevida.es ha recibido 897 solicitudes de asistencia psicológica.

Las crisis, del tipo que sean, tienen un aspecto dinámico que debe atenderse. El campo de la salud mental o del bienestar emocional, no es ajeno a esta consideración. Una crisis o una dificultad emocional que se estanca merece atención.

La actual crisis sanitaria, por el carácter disruptivo con la que se produjo, provocó una situación de alarma y emergencia con las correlativas consecuencias afectivas, cognitivas y conductuales. Hay ejemplos muy comunes y cotidianos de estos impactos, entre otros, fácilmente reconocibles:

- La reacción de parte de la población de acopiar suministros en sus casas, muy por encima de sus necesidades más inmediatas.

- Sensaciones, en ocasiones desbordantes, de una intensa emoción cuando la gente se asomaba a las ventanas a las 8 de la tarde.

- Modificaciones en las sensaciones energéticas del cuerpo por los cambios fisiológicos vinculados al confinamiento.

- Una inquietud generalizada mezclada con sensación de confusión, consecuencia de la sobreinformación y la pérdida de rutinas.

Por supuesto, aquellas personas que se han visto además expuestas, o que están más en contacto, con las consecuencias biopsicosociales de la pandemia, presentan problemáticas más específicas con un fuerte impacto sobre el equilibrio psicológico (fallecimiento por enfermedad, pérdida de empleo, estrés laboral…).

Desde un punto de vista psicológico, considerando la población en general, el miedo ha sido la emoción más determinante en este primer momento. El miedo constituye una reacción adaptativa adecuada a una situación en la que hay riesgo para nuestra integridad física, en este caso, la enfermedad. Una parte de la población, nuestros mayores, se ha visto especialmente afectada por esta circunstancia.

Por otro lado, la utilización en los medios de comunicación de conceptos y visiones asociadas a una situación bélica, hace despertar en el imaginario colectivo otros miedos, más relacionados con hechos pasados (al menos, en España) y/o con creaciones culturales (películas o novelas sobre cataclismos, desastres, etc.).

Se ha hablado de lucha, del enemigo, de combatir, hemos escuchado sirenas, ¡las hemos aplaudido llenos de excitación!, hemos visto militares paseando por las calles, incluso algunos balcones y ventanas han sido la atalaya desde la que vigilar al vecino cuando salía a la calle...

El miedo tiene múltiples formas de expresarse a través del mundo emocional, de los pensamientos y de las conductas. Estos días, cuando salimos a la calle, podemos comprobar cómo nuestra postura está contraída, cómo evitamos mirarnos o bajamos la mirada al suelo, cómo giramos levemente nuestro cuerpo echando un hombro hacia delante, o exponiendo nuestra espalda con preferencia a las partes más blandas situadas en nuestro torso.

Las posturas y los gestos asociados al miedo tienen su correlato psicológico. La investigación en psicología en estas últimas décadas, ha venido poniendo la atención sobre esta correlación entre la postura y la respuesta emocional.

Por otro lado, es de sobra conocido que, incrementar el repertorio de emociones de valencia positiva, mejora el funcionamiento de sistema respiratorio, cardiovascular e inmune, lo que revierte en un mejor afrontamiento de la enfermedad, si se presentase.

En estos días se habla de desescalada, pero, ¿cómo hacemos ahora esta transición con el cuerpo lleno de miedo?

- Ignorar lo que ha sucedido y está sucediendo no es adaptativo, y no va a facilitar que se promuevan conductas de cuidado personal y apoyo colectivo.

- Mantenernos en el miedo tampoco resultará adaptativo, pues el contexto actual requiere que nos movamos, si bien en una dirección distinta a la que precedió a esos primeros momentos de la pandemia.

Llega ahora un tiempo complejo en el que es preciso promover actitudes y conductas que se orienten a:

- Desarrollar pautas de cuidado personal, tanto para promover el propio bienestar como el bienestar de las demás personas.

Impulsar conductas prosociales, dándonos cuenta de la importancia del apoyo social y de la construcción de redes que puedan dar respuesta a necesidades de muy distinto orden que ya han surgido y que surgirán.

Es tiempo de cambiar porque algo ya ha cambiado y algo va a cambiar. No podemos hablar de un antes y un después del Coronavirus, no podemos hablar de post-covid, por el momento. Ahora empieza a hablarse de normalizar la enfermedad, de que no habrá vacuna hasta dentro de varios meses, de que hay que seguir viviendo con esta nueva realidad; un virus del que aún desconocemos muchas cosas, va a formar parte de nuestras vidas ahora (del futuro, hoy, no podemos hablar).

Por esta razón, desde el Teléfono de la Esperanza hemos preparado una campaña para su difusión a través de redes sociales y medios de comunicación.

 INFORMACION SOBRE LA CAMPAÑA

Título de la Campaña: QUE NO TE PARE EL MIEDO

Hashtag: #YoMeCuido

Llamadas a la acción contenidas en los soportes gráficos:

“Nos necesitamos más que nunca, que la distancia sea solo física”

“No puedo abrazarte, pero puedo mirarte y sonreír”

“Mirarse no contagia, la única distancia que necesitamos es la física"

“El aislamiento se desvanece cuando se comparte”

"Necesitamos mantener la distancia física y cuidar la cercanía social”

“Sonríeme, tu sonrisa reduce mi miedo”

 MARRONWeb ROJOWeb AZULWeb

MORADOWeb ROSAWeb BLANCOWeb 

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EL SÍNDROME DE LA CABAÑA «Mi casa es un refugio en el que me siento a salvo»

El aislamiento llegó por sorpresa a nuestras vidas y dos meses de confinamiento, hemos arribado en la desescalada en forma de paseos diarios, comercios semiabiertos y un nuevo ánimo. Para muchos, esta situación supone un alivio y un pequeño paso para regresar progresivamente a las rutinas diarias. Para otros, la vida cotidiana ha perdido su atractivo. Muchas personas siguen sin salir de casa durante los primeros días de esta desescalada. Piensan que es demasiado pronto y desconfían porque muchas personas no están aplicando con seriedad las medidas de protección recomendadas por las autoridades sanitarias.

Después de tanto tiempo en casa, ésta se ha convertido en un lugar seguro, por lo que es normal sentir miedo a la hora de abandonar ese espacio protegido contra el coronavirus. Para algunos de nosotros el miedo, la pereza y algún sentimiento que no sabemos entender ni expresar nos bloquean y nos impiden iniciar el camino hacia la normalidad.

El síndrome de la cabaña es un término que ha sido utilizado para describir el sentir y el hacer de muchas personas estos días. Se trata de un conjunto de síntomas que experimentamos tras un largo tiempo sin poder salir y al empezar a hacerlo, sentimos miedo, inseguridad, ansiedad y pánico asociado al abandono de nuestro refugio. Este síndrome comenzó a describirse a principios del siglo XX, cuando los cazadores y buscadores de oro de Estados Unidos pasaban meses en sus cabañas y el aislamiento les provocaba desconfianza y reaccionaban rehuyendo de todo contacto con la civilización.

¿Por qué nos da miedo salir de nuevo a la calle?

ROJOWeb

El miedo es una emoción primaria y tiene como función garantizar nuestra supervivencia. Aparece de forma involuntaria y, a menudo, es incontrolable, Sin él, nos habríamos extinguido como especie hace muchos años. El coronavirus es una amenaza real que está matando a miles de personas en el mundo, por eso el miedo, habitando la zona más ancestral de nuestro cerebro, se activa de forma cuasi-automática para protegernos.
Se convierte en un problema cuando es muy intenso, duradero y viene acompañado de otros síntomas y comportamientos, como el de evitar salir. Recordemos, que el virus no ha desaparecido ni existe vacuna, esto incrementa la inseguridad, la incertidumbre, el temor y la ansiedad.

A todo esto, se le añade otra emoción: el enfado. El ver cómo hay personas que no respetan las normas y no son conscientes del peligro que supone sus conductas para todos nos genera ira y frustración. Y con ello, perdemos la esperanza de que las cosas vayan a mejor y poder salir con tranquilidad y sin peligro.
Por otra parte, el exceso de sobre-exposición a las noticias alimenta nuestra ansiedad e incrementa nuestros temores, favoreciendo comportamientos defensivos.

Un coctel complejo de situaciones, sentimientos y pensamientos provoca que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa como el único lugar seguro. Tras tantas semanas de confinamiento, nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

Síntomas del "síndrome de la cabaña"

Aunque cada persona experimenta unos síntomas diferentes, es muy frecuente que aparezcan:
- Alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo, insomnio.
- Trastornos en la alimentación, uso inadecuado de fármacos auto-prescriptos y el incremento del consumo de alcohol y tabaco.
- Dificultad para la concentración y déficits de memoria.
- Sensación de nerviosismo y desasosiego. acompañado de taquicardias. En los casos más externos, crisis de pánico.
- Síntomas depresivos y ansiosos de diferente intensidad.
- Miedo excesivo e invalidante.
- Apatía general y falta de motivación para realizar tareas, especialmente, aquellas que conllevan contacto con el exterior.
- Emociones desagradables, como angustia, miedo, inseguridad, tristeza o frustración.
- Rituales cuasi patológicos. Como el de aquellos que tras lavarse y desinfectarse las manos se siguen sintiendo sucios y tras la repetición compulsiva llegan a provocarse afecciones cutáneas sin lograr el ansiado sentimiento de seguridad y limpieza.

Las etiquetas nos ayudan a entender la realidad, pero su simplicidad a veces nos conduce a conclusiones erróneas. Esto es especialmente peligroso cuando se las aplicamos a las personas. Cada ser humano es único e irrepetible. Cada rostro o sus huellas son inconfundibles y, sin duda, su forma de pensar, sentir y reaccionar ante las situaciones es original. Cada uno de nosotros hemos vivenciado de forma muy personal el confinamiento y abordaremos la salida de él mismo desde nuestra peculiar personalidad.

Por otra parte, y para calibrar adecuadamente estos síntomas, hemos de medir la intensidad de cada uno de ellos y las consecuencias sobre nuestras conductas de los mismos. En este sentido podríamos crear dos nuevas etiquetas: “El mini-síndrome de la cabaña” que definiría unos niveles de miedo y sintomatología leve que casi todos hemos vivido estos días. Y el “síndrome patológico de la cabaña”, donde el alto nivel de intensidad de los síntomas y las graves consecuencias exigiría la intervención de los profesionales de la salud mental para ofrecer tratamiento a las personas que lo padecen.

Aunque todos somos es vulnerables, hay cuatro colectivos que nos preocupan especialmente:
- Las personas de riesgo, especialmente los mayores, dado que la insistencia razonable en proponer medidas reforzadas de prevención puede producir incrementos muy significativos del sentimiento de temor que lleguen a bloquear los necesarios pasos hacia la normalización.
- Las personas con patologías de salud mental para las cuales el confinamiento lleve asociado un agravamiento de la sintomatología asociada a su enfermedad.
- Los niños y niñas que, usando su imaginación, han dibujado un mundo habitado de monstruos invisibles, donde al “coco” le ha sustituido “el coronavirus” y que, como nos refieren muchos padres y madres, manifiestan un miedo cuasi- patológico, una resistencia tenaz y alguna “pataleta” a la hora de salir a la calle.
- Las personas que han perdido a un ser querido, donde a las especiales circunstancias del duelo, debemos añadirle el lógico incremento del temor por la traumática experiencia vivida.

¿Qué podemos hacer?

El virus ha venido para quedarse entre nosotros y cada uno debemos diseñar nuestras estrategias para recobrar nuestras vidas y rutinas. Estamos convencidos, la mayoría de las personas contamos con las habilidades necesarias para enfrentarnos a nuestros miedos y reinventarnos, conquistando espacios de normalidad, al tiempo, que extremamos las medidas de protección frente al virus.

Nuestra campaña “QUÉ NOTE PARE EL MIEDO” es una invitación a superar el temor, salir a la calle, relacionarnos con los otros y retomar nuestras vidas, sin perder de vista la necesidad de protegernos y cuidar a los demás extremando la aplicación de las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias.

De todos modos, estas son algunas sencillas pautas para que puedas elaborar tu estrategia, te invitamos, imitando a nuestros sanitarios en la primera fase de la pandemia, a confeccionar tu propia EPI emocional:

- Date tiempo. Estamos ante una pandemia y, por lo tanto, es comprensible tener un abanico de emociones y sentimientos contradictorios. Debes darte tiempo para aceptar y gestionar la nueva situación. Entiende que cada uno tenemos nuestros tiempos y ritmos, por eso es importante no forzarnos a nosotros mismos ni a los demás. Ser paciente e ir dando pequeños pasos.
- Acepta el miedo: El primer escalón es reconocer que se tiene miedo. Y subirlo ya es muy importante. Debes escuchar tu miedo, no para bloquearte o paralizarte, sino para saber por qué está ahí. Por mucho que intentes ignorarla, seguirá ahí para intentar protegerte.
- Cuida el diálogo interno. Evita alimentar los miedos y las inseguridades. Es importante cuidar lo que te dices a ti mismo. No caigas en el negativismo y susúrrate mensajes de comprensión y ánimo.
- Analiza tus pensamientos irracionales, especialmente los catastrofistas, refútalos con argumentos
- Relájate y respira: El estrés acumulado en estos días y la ansiedad que te produce salir pueden llegarte de golpe, sin aviarte. Las reacciones fisiológicas y psíquicas aparecen más allá de nuestro control. Pero todos contamos con una gran aliada, la respiración. Con ella puedes conseguir calmar tus nervios y controlar la situación.
- Establece rutinas y objetivos. Márcate nuevas rutinas y objetivos muy a corto plazo. No te dejes arrastrar por el letargo o la inactividad. Un día más es un día menos: “partido a partido”
- No reprimas tus emociones: reconócelas, nómbralas, acéptalas y compártelas.
- Exponte progresivamente. Sal de forma paulatina para enfrentarte al miedo y a la inseguridad que produce salir fuera del refugio. Lo importante es entender y sentir que, si se sale a la calle con las medidas adecuadas, no tiene por qué pasar nada. Poco a poco, ve aumentando el tiempo de salida para poder sentir seguridad y vencer el temor.
- Gestiona tu rabia: Puede que al salir te encuentres con gente irresponsable que no cumple las normas y que esto te produzca malestar, perdiendo las ganas de ir a la calle. Tu enfado es lógico, pero debes saber gestionarlo para que no acabe pasándote factura. Piensa que habrá gente que lo haga mal, pero también otra mucha que cumpliendo. Evita pasar por dónde haya gente reunida y ocúpate en ser responsable. Céntrate en lo que sí puedes controlar y no malgastes energía en algo que no depende de ti.
- Comunícate: Una de las estrategias más eficaces es compartir con los demás tus sentimientos y miedos, escuchar sus experiencias, ayudar y ser ayudado, sentirte parte de una comunidad trabajando junta para superar la crisis. En la comunicación y el sentimiento de comunidad encontrarás la mejor motivación para superar tus miedos.

Si te sientes superado por la situación. Si los síntomas persistan, se incrementan en intensidad y te bloquean en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. Como en cualquier situación problemática una intervención temprana favorece un mejor pronóstico.

Si necesitas ayuda psicológica, los profesionales del Teléfono de la Esperanza estamos a tu disposición en www.compartevida.es y si no tienes con quién compartir tus miedos y preocupaciones los voluntarios te escuchan en el 941 49 06 06.

Durante la cuarentena, hemos recibido más de treinta mil llamadas. Nuestros voluntarios han escuchado y compartido soledades, angustias, miedos, duelos, inseguridades conflictos en los hogares …. mucho, mucho sufrimiento. Más de novecientas personas han recurrido a nuestros profesionales para recibir primeros auxilios psicológicos. No eres un extraterrestre por sentir lo que sientes. Si el sufrimiento, el miedo y la desesperanza te alcanzan, y no tienes con quien compartirlos, llámanos.

Un fuerte abrazo virtual de todos los hombres y mujeres del Teléfono de la Esperanza.

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I CONCURSO ARTISTICO: FRENTE AL AISLAMIENTO “COMPARTE VIDA”

DEBIDO A LA SITUACIÓN PROVOCADA POR EL COVID-19 LOS GANADORES DEL CONCURSO SE HARÁN PUBLICOS EL 1 DE JUNIO EN LUGAR DEL 27 DE MAYO COMO ESTABA PREVISTO.

Escucha2020

El Día de la escucha es una jornada de sensibilización que pretende difundir la idea de la escucha como un bien necesario en la sociedad, imprescindible en la auténtica comunicación, basada en el respeto y el diálogo entre unos y otros.

Esta iniciativa se puso en marcha hace varios años, dedicando cada celebración a la "escucha" de un determinado colectivo. Este año pretendemos hacer una llamada de atención sobre la importancia de compartir vida, de encontrarnos de diferentes maneras, de comunicarnos y de sentirnos, estando cerca, reunidos, lejos o aislados, como en este momento. Poner la atención sobre la importancia de mantener los vínculos que nos alimentan, independientemente de las circunstancias.

Muchas personas en nuestro entorno, habitualmente, se sienten solas, aisladas y tienen una gran necesidad de ser escuchadas. En estos momentos de reclusión forzada todavía más, apareciendo además intensos sentimientos de angustia, intranquilidad y miedo provocados por la incertidumbre de lo que ocurre, sobre su duración y sobre las consecuencias que tendrá a nivel personal, familiar, laboral y comunitario.

“COMPARTE VIDA”, es el lema que nos acompaña este año para celebrar el día de la escucha, a pesar de la nueva y difícil situación que nos está tocando vivir. Para celebrarlo, y respetando la situación actual recomendada de aislamiento, vamos a realizar un concurso artístico bajo este mismo lema.

Bases del concurso

Agradecemos la colaboración de nuestro jurado:

- Fotografía: Clara Larrea y Rafael Lafuente.

- Dibujo: Arancha Lanchares e Ibana Sagasti.

- Relato corto: Virginia Ruiz, Evelyn Pérez, Rakel Ugarriza, Marisol González Escudero, María Paz García y Ángel Matute. 

Colaboran en este concurso:

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