Es el drama más silencioso, del que nadie quiere hablar. No provoca encendidas discusiones en televisión ni obliga a los políticos a pronunciarse. Pero el suicidio se lleva la vida de 4.000 españoles cada año. Sus familias han cargado durante siglos con un estigma que las obligaba a esconderse, como si arrastrasen una vergüenza. Algunos han dicho basta y se han agrupado para romper el tabú. No les importa compartir su dolor si eso sirve al menos para abrir un debate social. Estas son sus historias.

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